Señor Happy Face
por: Robby Guerrero
La cara, parte del cuerpo que en varias ocasiones cuando las palabras no salen de tu boca los semblantes que se perciben en ella lo dicen todo, tristeza, enojo, preocupación, desamor, enfermedad, distracción, mentira, atención y felicidad, con la mayor parte de ellos en muchas situaciones es común lidiar o disfrutar de los mismos. Pero es este último el que envuelve al personaje, que de seudónimo chistoso y de significado literal, te produce aquella emoción de la que solo puede hablar su nombre; “Señor Happy Face”, un hombre de poca información y del cual las únicas dos cosas que se saben son, que es mudo, y el apodo con el que fue bautizado por la gente que vive y lo ve a diario a su alrededor, con una sonrisa y felicidad que va de oreja a oreja, y que lo único que te puede provocar al verlo es una energía interna, que te lleva a enseñar los dientes y estirar los caches hasta llegar a sonreír. Sonreír, aquella emoción innata al cuerpo que en ciertas circunstancias dejamos pasar de largo, y que muchos hemos comenzamos a olvidar, sin embargo no es el caso de este señor, pues sus únicas dos formas de expresión eran los gestos y su sonrisa, este semblante que acompaña a cada uno de sus movimientos que le permiten involucrarse con los demás. Señor Happy Face, personalidad de un contexto en un constante movimiento de camino acelerado, y de personas con ritmos de vida de estrés total, problemas económicos, familiares, de desempleo, frustraciones, inseguridades, soledad y de muy pocos momentos de felicidad, pero donde la luz de un gran ejemplo de que todo tiene solución es posible ser encontrada en el brillo y positivismo de este Señor, que aunque tiene una gran barrera como lo es la voz, no es un impedimento para dar a conocer el estado de ánimo con el que se aferra y vive todos los días de su vida. Hoy en día es muy difícil encontrar un alma que transmita una vibra de felicidad, pero aun más que un alma, es más complicado toparse con una cara que muestre una boca llena de sonrisas. Nos llena mucho el hecho de satisfacer una necesidad física como lo es comer, y valga decir que es uno de los placeres de la vida, pero así como tenemos aquellas necesidades físicas que a través de ciertos síntomas se hacen notar, contamos con esa parte emocional, interna, o espiritual, que aunque no genera mucho ruido, siempre dice presente pero nunca llegamos alimentar. Y es que no hay que volverse loco y estar carcajeando todo el tiempo, pues con sonreír una vez al día, basta y sobra para que de manera sencilla y sin esfuerzo no se hable de uno, sino de muchos “Señores Happy Face”.
Locura es escritura