jueves, 2 de junio de 2011

El idioma de la hipocresía, tiene nombre científico.

            Muy buenos días señor Garay, es más que un gusto que nos visite en este su restaurante, pues hace ya un buen rato no se dejaba ver por aquí señor, pero no se preocupe tengo su mesa de siempre está disponible, tome asiento, en un momento estoy con usted.

¡No manches wey!, ¡a que no vas a creer quién llego cabrón!, pues ni más ni menos que el ancianito con signos de pesos tatuados en la mismísima frente, ese viejo que cada vez que viene  me hace las noches con la propina . Pues en cada cena que se empuja en este disque restaurante “nice”, donde a muchos les gusta lucir en su plato el más fino corte de carne (que está más seco que el desierto, y más chico que un chícharo), acompañado de  una copa de lo que ellos llaman un vino excelente, (que no es más que jugo de uva caducado), para darle ese toque a amargo y seco a cada uno de sus muy exigentes paladares. Pero bueno carnal, te dejo, ahorita te sigo contando cómo me vuelvo rico por lo menos esta noche, voy a ver que se le ofrece a mi minita de oro.

Fx (voz que se escucha al  fondo) Sí  señor Garay… continuará. 

Existen términos que ante los oídos sordos y ojos ciegos de una sociedad, gustan de cubrir caretas de imagen y lenguaje, poniendo en ellos un sobre nombre político e interesante para portar el mismo con la frente en alto.
 O un “estereotipo”, o una “ultracorrección”,  éste último, seudónimo acordado por los grandes ilustres del lenguaje, que hace una referencia a, aquellas situaciones en que la persona cambia su manera de ser, pero sobre  todo la forma de expresarse delante de alguien más, todo con la finalidad de encajar en un circulo social o en un contexto de espacio y tiempo especifico.

“Ultracorrección”, el nombre científico de la aplicación en la comunicación oral de nuestros días. Tiempos en que más que demostrar  educación, y un gran acervo cultural de nuestro lenguaje, se ha convertido en una herramienta más para conseguir aquello que uno quiere y anhela, sea esto bueno o malo, ó, que simplemente sirva para vestir con un disfraz las palabras que escuchamos salir de la boca de uno, y que ocultan esa virtud (que es como la consideran algunos) a aquello que conocemos como “Hipocresía”.

“Así que si te hablan “BONITO”, mejor piénsalo dos veces”.

"Si expresarte es hipocresía, escribir eso que expresas es una locura, mejor no digas nada".



By las ideas de un loco al escribir.

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